Entraba tranquilamente a mi blog para, una vez más, expresar cuando estoy con toda la depresión por delante, como de costumbre... pero algo me hizo cambiar, una hojeada a un par de entradas que no me había dedicado a apreciar, ¿Es qué voy a estar hablando de lo mucho que sufro en la vida siempre? ¿Sirve de algo quejarme cuando me duele si no lo voy a solucionar yo, ni menos quien lo sepa? Ahora simplemente quiero escribir, escribir lo mucho que quiero ser fuerte y lo tanto que deseo tomar las desiciones correctas en un futuro próximo, porque sé que ahí estarán, esperándome para ver cómo me hago trizas.Me dedico a extrañarte, ¿para qué, si yo para ti nada valgo? Fuiste sincero, pero sólo hasta al final. Si nunca te enamoraste, ¿para qué lo afirmabas a todo mundo? Hay tantas cosas de ti que me enferman, pero sólo lo escribo porque sé que siempre me voy a dejar llevar por mi estado anímico, y a la más mínima mella en mi escudo de euforia puedo quedar hecha pedazos y al fondo de un umbrío abismo. Así como hoy y ahora soy capaz de decir todo lo que detesto de ti, en otro momento puedo estar muriendo en causa tuya y tu amor o lo que aquello que profesabas fuese.
Así como pequeños fragmentos de canciones pueden derrumbar mi castillo, un par de diminutas palabras son capaces de hacer que todo vuelva a su lugar, su equilibrio y a su frágil estructura.
Porque un "te quiero"de tu boca le da fuerza a mi dínamo, mi pequeño príncipe de la nueva era.