Soy sensible. Odio ser sensible. Odio llorar... No me gusta sentir que por cada latido, mi corazón sienta que se desquebraje más y más... ¿Sabes por qué no te cuento nada? Me das miedo. Odio cuando me gritas. Odio cuando no me crees. Diría que te odio a ti, pero esas sólo serían palabras impulsivas producidas por la impotencia de ver cómo me cortas las alas "por mi bien"... Eres mi mamá., pero te aseguro que son infinitas las veces que me has hecho llorar y no me has visto haciéndolo, porque tu rencor va más allá de tu comprensión por las cosas que me hieren. Siempre sabrás cuánto te quiero, pero muchas veces te comportas como si yo fuera una carga más tuya, una carga vaga y malagradecida, mientras tu orgullo no te permite aceptar siquiera una disculpa.



